Somos un grupo de amigos que a la par de terminar la profesión en historia, sentimos la necesidad de compartir muchas historias a través de fotografías. Antes de iniciar con esta aventura llamada: escribir crónica, nos vimos influenciados por muchas imágenes.

Todo comenzó cuando, visitando un día el zócalo de Puebla, quisimos capturar una imagen de la catedral, pero nuestra batería se había terminado. Así que, contando solo con hoja y papel escribimos nuestra experiencia. Sin embargo, al haber mucha gente no pudimos concluir con nuestro recorrido y caminamos, caminamos hasta que nos encontramos con el templo de San Francisco. Ahí todo cambió. Miramos su atrio y fue increíble. Sin armas para capturar su belleza, no tuvimos otro remedio que escribir sobre él. En su momento creímos que era una lástima no capturar su detalle excepcional, no obstante, después nos dimos cuenta que la escritura podía transmitir lo mismo que una imagen.

Aquel día, no solo nos sorprendimos por la magia de la palabra, sino por el origen del autor de aquel atrio que nos fascinó, ya que era contemporáneo de Fernando Gamboa, nuestro personaje favorito de nuestras clases de historia del arte mexicano de principios del siglo XX.





El nombre de este artista es: Jesús Carro Ferrer.

Desde entonces, somos admiradores de ambos. Tan brillantes que, además de haber realizado obras preciosas, nos contagiaron su pasión por narrar la vida, ya no solo en fotografías, sino ahora en escritura.

Gracias a aquel día sin cámara, descubrimos mucho de la historia de Puebla, de Gamboa y de Ferrer.

Nos gusta compartir muchos sitios con nuestros lectores, para que en un futuro ellos tomen fotografías y escriban por si mismos sus experiencias.